Decidimos olvidar. Soltamos los recuerdos al olvido, lo hicimos. Ahora en el olvido suplicamos no ser olvidados tal cual lo hicimos.
La renundancia no necesita ser olvidada, asumiendo que tengo poder para hacerla valer, no con mantras, con conceptos. Los hechiceros dan lástima, aquellos que se tratan de justificar con esa frase de poder. Olvidamos también que eso también hicimos. Lo decidimos.
Valga la renundancia. No hay necesidad de usarla ahora.