Probando

"Se ha perdido una idea del teatro. Y mientras el teatro se limite a mostrarnos escenas íntimas de las vidas de unos pocos fantoches, transformando al público en voyeur, no será raro que las mayorías se aparten del teatro, y que el público común busque en el cine, en el music-hall o en el circo satisfacciones violentas, de claras intenciones"

Antonin Artaud

Deseos a la madrugada, egoístas.

Quiero dormir. No puedo.

El calor me atormenta pero sin causarme estragos. El sudor del cuello es consentido del inconciente si sopla un viento que le baje la temperatura. A veces las sensaciones se diluyen físicamente frente a la melancolía y felicidad de los recuerdos, pero insistimos en mantener el control  de las emociones. Me limpio el  sudor.

La vanidad me muestra el camino y en supremo acto egoísta mato de indiferencia al calor. Enciendo el acondicionador de aire y lo pongo al máximo. Lejos quedó el recuerdo de mis compañeros de cuarto, aquellos los siempre nototorios a la hora de dormir. La edad de hielo con ellos.

Después de tanta violencia, el sueño, la recompensa. Satisfacer los deseos con violencia permitió dormir mejor. Ojo, no soy violento.