Los humanos somos seres maravillosos, dotados de intelecto "superior" frente a los demás seres de la tierra, poseemos sentimientos tan maravillosos como el amor, la compasión y el respeto, pero qué hacemos en realidad con ese intelecto "superior". ¿Ponemos en práctica aquellos hermosos sentimientos?.
Creo que comparten conmigo que no hay nada mejor que eliminar los problemas de raíz. Basado en este acuerdo conceptual y siguiendo el sentido común, ¿serían capaces de eliminarse a ustedes mismos?. Perdón, no quisiera ser tan drástico con esta clase de pensamientos que bien nadie sería capaz de aceptar ni yo tampoco, pero los invito a pensar, que sino podemos convertirnos en alguna solución, por lo menos tratar de dejar de ser el problema. El humano es un ser consciente, que no es otra cosa que tener conocimiento sobre lo que lo rodea y del alcance que sus acciones ejercen sobre el mismo. ¿Eres consciente o un inconsciente más del montón?
A qué me refiero: sé muy bien que mis palabras no tendrán el alcance de este video.
http://video.google.com/videoplay?docid=6361872964130308142&hl=es&emb=1#
Perdonen la dureza de mis palabras, pero cuando vengan seres superiores, ¿seremos capaces de suplicar piedad?
Probando
"Se ha perdido una idea del teatro. Y mientras el teatro se limite a mostrarnos escenas íntimas de las vidas de unos pocos fantoches, transformando al público en voyeur, no será raro que las mayorías se aparten del teatro, y que el público común busque en el cine, en el music-hall o en el circo satisfacciones violentas, de claras intenciones"
Antonin Artaud
El abandono conduce a la divinidad
¿Podrías abandonarte?, ¿Podrías dejar de accionar en los demás?, ¿Podrías simplemente ser feliz?.
¿Quién no envidia la alegría del bobo alegre?
¿Quién no envidia la alegría del bobo alegre?
Críticas constructivas.
Pasando revista a los distintos medios de información de mi país, me encuentro con la sorpresa que son muy pocos los que realmente ofrecen críticas constructivas; este problema parece que radica no en quienes difunden la información, sino en nuestra propia cultura.
Todo aquel que intenta realizar observaciones críticas a alguien o a circunstancias en especial, no aporta en su contenido soluciones en razón de su crítica, sólo insultos y comentarios desalentadores que bien deberíamos dejar de llamar críticas, para llamarlas "simples quejas personales".
Tenemos un presidente que sólo recibe epítetos de todas las magnitudes por quienes no están de acuerdo con él, desde un simple "pendejo", hasta un caprichoso "no sabe lo que está haciendo", pero alguien es capaz de decirle alguna solución alterna a las decisiones que toma para hacerle entender al mandatario de sus errores?. Vámonos al otro lado de la moneda, será capaz algún día el presidente en responder a los que no comparten sus puntos de vista sin insultos ni adjetivos despectivos?.
Nadie quita que esa misma actitud me ha contaminado muchas veces, pero por muy poco que sea el alcance de mis palabras como individuo, no dejan de tener repercusión en quien está mi lado y eso los invito a pensar a ustedes también, cuando nos expresamos frente a los demás, frente a niños en proceso de formación; qué clase de sociedad y cultura queremos ser, qué ejemplo damos al escupir palabras, uno constructivo o uno destructivo?.
A breves rasgos me atrevo a decir, como sociedad, sabemos quejarnos de lo que no nos gusta, de insultar a quien no opine como nosotros y que somos incapaces de explicar por qué algo sería mejor que otro; pero en ningún lado está escrito que ese es nuestro destino ineludible. Apostemos a la originalidad de pensamiento, sin influencias de agrados o desagrados a la hora de proveer una crítica y veamos si en algo ayudamos a construir una mejor sociedad y sobre todo una mejor calidad de vida.
Hagamos críticas constructivas, sí podemos.
Todo aquel que intenta realizar observaciones críticas a alguien o a circunstancias en especial, no aporta en su contenido soluciones en razón de su crítica, sólo insultos y comentarios desalentadores que bien deberíamos dejar de llamar críticas, para llamarlas "simples quejas personales".
Tenemos un presidente que sólo recibe epítetos de todas las magnitudes por quienes no están de acuerdo con él, desde un simple "pendejo", hasta un caprichoso "no sabe lo que está haciendo", pero alguien es capaz de decirle alguna solución alterna a las decisiones que toma para hacerle entender al mandatario de sus errores?. Vámonos al otro lado de la moneda, será capaz algún día el presidente en responder a los que no comparten sus puntos de vista sin insultos ni adjetivos despectivos?.
Nadie quita que esa misma actitud me ha contaminado muchas veces, pero por muy poco que sea el alcance de mis palabras como individuo, no dejan de tener repercusión en quien está mi lado y eso los invito a pensar a ustedes también, cuando nos expresamos frente a los demás, frente a niños en proceso de formación; qué clase de sociedad y cultura queremos ser, qué ejemplo damos al escupir palabras, uno constructivo o uno destructivo?.
A breves rasgos me atrevo a decir, como sociedad, sabemos quejarnos de lo que no nos gusta, de insultar a quien no opine como nosotros y que somos incapaces de explicar por qué algo sería mejor que otro; pero en ningún lado está escrito que ese es nuestro destino ineludible. Apostemos a la originalidad de pensamiento, sin influencias de agrados o desagrados a la hora de proveer una crítica y veamos si en algo ayudamos a construir una mejor sociedad y sobre todo una mejor calidad de vida.
Hagamos críticas constructivas, sí podemos.
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