Probando

"Se ha perdido una idea del teatro. Y mientras el teatro se limite a mostrarnos escenas íntimas de las vidas de unos pocos fantoches, transformando al público en voyeur, no será raro que las mayorías se aparten del teatro, y que el público común busque en el cine, en el music-hall o en el circo satisfacciones violentas, de claras intenciones"

Antonin Artaud

Valientes desnudas en papel.

Extraño ante el espejo, alcanzó la vista atrapar la sonrisa que sostiene la cordura firmemente en cada pie. Sonriendo, chorrea la densidad de la niebla, vuelve la seguridad a la pluma y encuentra la mano el coraje de enfrentarse al papel; amando con la tinta.

Da vergüenza escribir y no son las críticas el doloroso obstáculo. Esas miradas nos las tatuamos como voces egoístas de los propios conceptos, las que transforman los sueños en semovientes de cualquier cosa que escupa inconsciente afecto. Se mendiga a manos llenas con palabras que son tendencia de cualquiera, vestidos rimbombantes de identidad ajena. Desnudos entre las líneas nos encontramos. Abiertos con los trazos de una caligrafía pura y personal, aceptándonos verdaderamente estamos. Dejemos de ser la dolorosa causa.

La sonrisa es el recuerdo de haber nacido. El espejo sólo escucha y cada uno se ha apropiado del relato. El reflejo, la expresión hecha carne, eres tú.

¿Quién eres?, preguntan el lápiz y los curiosos. Si responderlo es difícil entre líneas quizás te puedas encontrar. Si el dolor te encarcela, bien podrían los trazos liberarte.

Lo aprendí de Luisa, se lo enseñó Marcela.

Amanecer en San Valentin

Imagino las caricias, los besos, las miradas. Una lista interminable de personas se están tocando mientras sonríen. Algunos han sido invitados a pasar libremente, otros aprovechan la oscuridad y el silencio para ingresar al lecho de la sensualidad y el amor, saltando muros, esquivando a los padres, tapándole la boca en plena acción.

Es de madrugada. Hay quienes no pudieron esperar a que amanezca, prefirieron abrazar la promesa de amor en las primeras horas del día. Otros sueñan ser tocados al despertar.

Es día del amor, pero confundimos al amor con lujuria. El penetrarte parece un te quiero y mi orgasmo un te amo.

Mi amada duerme. Yo contemplo su tranquilidad queriendo imitarla, tratando de alcanzarla en lo profundo de sus sueños y despertar con ella para amar. Mis extremidades atan su cuerpo al mío y mi mente divaga en lujuria. Imagino las caricias, los besos, las miradas.