Imagino las caricias, los besos, las miradas. Una lista interminable de personas se están tocando mientras sonríen. Algunos han sido invitados a pasar libremente, otros aprovechan la oscuridad y el silencio para ingresar al lecho de la sensualidad y el amor, saltando muros, esquivando a los padres, tapándole la boca en plena acción.
Es de madrugada. Hay quienes no pudieron esperar a que amanezca, prefirieron abrazar la promesa de amor en las primeras horas del día. Otros sueñan ser tocados al despertar.
Es día del amor, pero confundimos al amor con lujuria. El penetrarte parece un te quiero y mi orgasmo un te amo.
Mi amada duerme. Yo contemplo su tranquilidad queriendo imitarla, tratando de alcanzarla en lo profundo de sus sueños y despertar con ella para amar. Mis extremidades atan su cuerpo al mío y mi mente divaga en lujuria. Imagino las caricias, los besos, las miradas.
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