Hay mucha tinta en mi papel. Pocos son los espacios claros ya que las manchas lo cubren casi todo. Todavía queda algo que trazar.
Los espacios vacíos se mantienen. Las manchas tienen sentido en su compañía, no incomodan, ganando armonía el papel. Todavía hay claridad.
Son tres. Luces felinas de gran resplandor y grandes maestros de la paciencia y la contemplación. Nunca han manchado el papel.
Dedicado a mis hijos: Tomás, Totoro y Cometa.
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