Probando

"Se ha perdido una idea del teatro. Y mientras el teatro se limite a mostrarnos escenas íntimas de las vidas de unos pocos fantoches, transformando al público en voyeur, no será raro que las mayorías se aparten del teatro, y que el público común busque en el cine, en el music-hall o en el circo satisfacciones violentas, de claras intenciones"

Antonin Artaud

De repente lo secuestraron a Correa.

De repente, así de repente como que si nunca ocurriera en Ecuador, un nuevo intento de algo parecido a un golpe de estado surgió, así de repente. Esto se está haciendo típico en el maravilloso país llamado Ecuador, pero todavía no se sabía que pasaba.

De repente, unos policías disconformes con un veto a una ley por parte del presidente, resultaban ser los autores de un ataque con golpes y gases lacrimógenos dentro de un cuartel policial contra el primer mandatario y secuestrarlo en el hospital del cuartel donde se atendía de los golpes.

Como ecuatoriano ya estoy acostumbrado a presenciar situaciones similares, pero nunca había presenciado que la policía renunciara a sus obligaciones y tome las más descabelladas medidas para expresar su descontento. Esto ya no era una masa de ciudadanos exigiendo algún derecho, era un grupo de policías enfrentándose contra ciudadanos y contra sus propios elementos para someter a Rafael Correa y lograr beneficios para la institución y sus elementos.

El caos no se hizo esperar y la confusión permitió la delincuencia. La especulación, vicio asqueroso de esta nación agitada constantemente, inundó las redes sociales y llevo los niveles del miedo al borde de lo ridículo, permitiéndonos recolectar algunas historias sobre lo que hicieron algunos ecuatorianos durante todo este suceso, que nos mantendrían riendo por horas.

Los canales de televisión se enlazaron a la señal de la televisión estatal durante casi todo el día, la nación entera pendiente a cada información que llegaba entre confusiones y militantes de gobierno expresando el apoyo al mandatario en cautiverio, con un discurso casi repetido por todos. Ninguna información completa, todo a medias cual retazos de revistas y a cada instante la advertencia de perder la transmisión de la señal, los policías intentaban tomárselas. Se tenía el sabor de no estar bien informado y nadie quería salir de sus casas por temor a lo que sea, el pánico había tomado a la nación entera.

De repente, al pasar de las horas en la noche, un fuerte operativo militar que pudo ser presenciado por la nación entera y el mundo en vivo y en directo, logró liberar violentamente al presidente Correa. Ecuatorianos contra ecuatorianos matándose en frente del mundo, dando cátedra de nuestras civilizadas maneras de funcionar como sociedad. Un día trágico y nefasto para nuestra historia. Por un lado, que alegría mantener vigente el estado de derecho y acabar con toda esta locura; por otro lado, que tristeza haber presenciado tanta violencia, personas lastimadas, principios y derechos violentados, histeria colectiva y lastimosamente oficiales muertos.
Una vez en Carondelet, desde el balcón que da a la plaza de la independencia, el presidente comunicaba a sus simpatizantes reunidos ahí lo que experimentó durante su reclusión, lanzando duras críticas hacia el ex presidente Lucio Gutiérrez, acusándolo de ser el organizador de un engaño hacia las fuerzas policiales que las condujo circunstancialmente a desatar todo este infierno, algo que todavía está por comprobarse. Increíblemente, los agentes del orden sublevados, reclamaban una ley que ni siquiera habían leído y que llegaron a conocer ya amotinados, simplemente motivados por la especulación.

Esto si preocupa y sobre todo frustra el perjuicio y los niveles que puede alcanzar el daño que realiza la especulación, algo que ya se está convirtiendo en un detonante común de cada episodio político y económico negativo del Ecuador. Muy interesante analizarlo sociológicamente y no sería nada difícil conseguir material para ello, las últimas décadas de democracia en este país se han escrito a fuerza de especulación, un desfile de presidentes en lo político y la pérdida de la moneda nacional en lo económico como evidencia.

Están cerradas las escuelas y mantendrán la custodia militar en la calles hasta segunda orden. Este país es muy pacífico, demasiado, pero nos estamos haciendo tolerantes frente a las agitaciones políticas y sociales, espero que no ante el desperdicio de vidas tan ridículamente.

De repente, acabó el conflicto, ya todo estaba bien, la telenovela aparecía según la programación establecida, así como si no hubiera pasado nada, todo esto sólo fue un de repente más de los tantos y sumando, que experimenta este país.

No hay comentarios:

Publicar un comentario